Hoy fue mi primer día de clases de segundo ciclo, la mañana era helada y yo la noche anterior había decidido ir con una blusa, unos jeans y unos botines de tacos, que al día siguiente cambié, por algo mucho más cómodo, un par de zapatillas, muy predecibles y muy habitual en mí. Aunque no sé, no me gusta definir mi estilo, en realidad creo que tengo muchos estilos y juego con las tendencias, a veces formal, a veces casual otras veces elegante y algunas también (en su mayoría) despreocupada, creo que aquello también depende de mi estado de ánimo y de la intensidad de mi autoestima dado que mi bipolaridad es variable. Caminando por el pasadizo de siempre, me encontré en el cafetín con M, casi pude verme a mí misma saludarla, muy animada a pesar del tiempo tan frío como el de la mañana y muy empática a pesar de los últimos acontecimientos sucedidos en mi día a día; ella saludó pero no vi en su rostro ninguna sonrisa parecida a la que yo había dibujado hace un rato, eso me entristeció un poco y al mismo tiempo me resultó un tanto extraño, ya que pronosticaba que la bienvenida de esta sería calurosa. No fue así. El empezar de este primer día de clases no estaba resultando muy genial como lo había pensado. Pero aún faltaban muchas horas para culminar el día, algo bueno debía de salir.
Mi salón era de estreno, un salón de paredes blancas, que no sé porque pero me hizo viajar hasta los yunaites y recordar las casas playeras de Los Ángeles, a pesar de nunca haver trovado hacia aquellas tierras lejanas. Grande, frio y blanco. No me gustaba en lo absoluto, aunque lo único positivo que podía obtener de aquello era que al estar en un segundo piso y al ser de estreno no habría tanta bulla, como sí lo había en mi aula de primer ciclo. Eso era algo bueno, muy bueno en realidad.
Tan temprano para nada, pensaba para mis adentros, a primera hora tenía clase de inglés con un tal G, nunca llegó. Que hijo de puta mascullaba, osea Hey! Levantarse tan temprano para que no vengas a realizar tus labores de docente, no me vengas a joder. Realmente hasta la última célula de mi cuerpo se enojó porque mi juicio crítico me lleva a extraer la conclusión de que el primer día de clase aunque muchos digan que NO es importante; es la primera impresión de tu maestro, la presentación y todo el floro demás que corresponde. Una vez que pude mellar mi furia, acepté que no tendría inglés y que no conocería al tal G, con lo sucedido se iba desatando en mi un apetito voraz, el hambre me iba poseyendo y el coro de sonidos de mi pobre estómago me traicionaban, no pude más con mi genio y pedí prestado dinero a J, quien muy amablemente se sentó a mi lado para hacerme compañía en ese salón tenebroso, es un gran amigo y digo amablemente porque, la hincha, chancona y todos los demás adjetivos calificativos que desean colocar de Britt se instaló en la primera carpeta de la primera hilera del aula blanca, fea, fría y ahora también tenebrosa.
Comiendo un inmenso sándwich de pollo, les contaba a P, y O, que él y yo, habíamos decidido darnos una nueva oportunidad, la expresión de aquellos, era de esperarse: Woooo! Es enserio? Con una sonrisa dibujada en mi faz, asentí y dije Sí.
Cada minuto que pasamos juntos, cada paso de nuestro caminar ligero y despreocupado, cada roce de nuestros labios, cada palabra y cada cosa que vivimos son realmente todo. No puedo tener un mejor compañero pensaba mientras mis ojos se depositaban en M que me estiraba las manos para vaciar un chocolate sobre el pupitre, en J mientras me decía: Britt no puedo soportar estar adelante y en P y O que preguntaban entre risitas y con la más increíble de las curiosidades, Britt ustedes, ¿Ya lo hicieron?
Fin.
Definitivamente.. este es mi favorito!. jaja lo imaginé todo. porqué esta perfectamente descrito..
ResponderEliminarpdt. ÉXITOS.!...
Miss Combi.